Casa de encuentro

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Presentación de una niña “Sharon Antoanette” Lectura de Lucas 2.21-38

 

Encontrándose con el Salvador por medio de la ley.

José y María empujados por la ley llevaron a Jesús al templo para cumplir con todas las ordenanzas religiosas.

Allí se encontraron con un hombre justo y piadoso que les predico la Salvación de Dios por medio del niño.

Unos pocos afortunados a veces acaban por encontrarse con su Salvador en el templo cumpliendo con la ley.

Simeón en el templo ratifico y aclaro a María lo que el ángel había anunciado (Lc 1.32)

(Lc 2.32) José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de Él.

Hoy, la iglesia quiere confirmar a Julio y a Tita que presentando a Antoanette a Dios en su templo, es el primer paso para que Antoanette se pueda encontrar un día con su Salvador.

 

Encontrándose con el Salvador por la perseverancia.

Simeón era una persona “justa” eso quiere decir que era conocido por el pueblo como buena persona. Quizás era generoso con los pobres. Quizás era conocido por ser un buen padre con un buen testimonio y reconocido como justo por los de su entorno. (Muchísimas personas justas nunca se encontrarán con Jesús porque no van al templo).

 

Simeón era una persona “piadosa” eso quiere decir que era religioso, sumiso, temeroso de Dios. Adoraba a Dios en Espíritu y en verdad. Estaba en estrecha relación con Dios.

Tan sincero era su amor, por su creador, que el espíritu de Dios estaba con él.

Una persona puede ser justa e impía es decir que vive como si Dios no existiría. También uno puede parecer muy piadoso y estar sin afecto natural. Es decir meramente religioso, sin más. No son guiados por el Espíritu Santo para ir al templo para encontrarse con Jesús. Sino que van al templo para ser conocidos y reconocidos por las autoridades religiosas. Buscan un nombre y una posición en la iglesia. No a encontrarse con su hacedor.

Simeón, como nosotros, recibió la promesa de ver a Jesús, y persevero en su fe, confiando en la promesa que le fue revelado.

(Lc 2.27) Movido por el Espíritu, vino al templo.

(Hch 2.47) El Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Hoy, Julio y Tita vienen a presentar su hija a Dios. Sabiendo que tendrán que perseverar en la educación y en la fe para que Antoanette pueda un día encontrarse con su Salvador. La iglesia se compromete en ayudar; en oración y en amor a Julio y a Tita para que Antoanette un día acepte a Jesús como su Señor y Salvador.

Jesús fue presentado. No bautizado. En la biblia no hay ningún relato de un bautismo infantil. Por lo tanto, nosotros nos conformaremos en presentarla a Dios para que Él la bendiga, y nosotros en este día, nos comprometemos a ayudarla a ella, para que un día, ella tome la decisión de amar, seguir y obedecer a Dios y confirmará su decisión pasando por las aguas. (Oremos, para que cómo Simeón, la iglesia persevere guiada por el Espíritu a que Antoanette se encuentre en el templo a su Salvador).

Simeón, después de encontrarse con Jesús, pudo confrontarse con el descanso eterno con mucha paz en su corazón. El templo, es el lugar para encontrarse con Jesús. No dejes para mañana, lo bueno que puedes recibir hoy.

 

Encontrándose con el Salvador en el templo.

 Simeón fue llevado por el Espíritu al templo. Ana, la profetiza vivía en el templo.

Simeón fue conocido por el mundo como justo. Ana era desconocida del mundo porque vivía en el templo.

Simeón fue conocido como piadoso. Ana tuvo una vida abnegada a sí misma. Viviendo en la sobra del templo.

Aunque el mundo no la conocía. Aunque nadie la reconocía en la iglesia. Era conocida de Dios.

 Si como Ana estas en el templo haciendo unas tareas que no son elogiadas sepa que Dios lo ve todo y te conoce.

Sólo Dios te premiará por tus oraciones e intercesiones. Pero su premio es mejor que cualquier corona humana.

Sólo Dios te premiará por tus ayunos secretos. Pero tu veras a Dios bien antes que los teólogos.

Sólo Dios te premiará por tu fe. Ana,  vivía en el templo porque encontró allí su refugio y tuvo el privilegio en su vejez de ver a su Salvador.

Hoy, Julio y Tita vienen al templo a presentar a Dios a Antoanette para que ella sea conocida de Dios.

Para que ella pueda con su amor servir a Dios.

Para que ella pueda, en el templo, encontrarse con su Salvador. Y para que un día, ella como Ana, pueda hablar del Salvador del mundo a todos. Para que el mudo aprenda a vivir esperando la segunda venida del Salvador.

 

 

Bosquejo del pastor René.

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