La familia de Dios

Actualidades;

Violencia de domestica; matricidios, abortos, niños abandonados, abusos a menores. Esclavitud infantil.

Abuelos en los asilos; mal tratados, abandonados, mal cuidados, sin afecto familiar. 

Adulterios; divorcios, violencia de género, asesinatos, Esclavitud pornográfica, sacerdotes homosexuales.

Codiciosos, estresados, locura momentánea, violación, robo a mano armada, secuestro.

El botellón, la droga en la escuela, el embarazo infantil, niños abandonados a  sí mismos en la calle.

Motín a las cárceles, manifestaciones con violencias, el orgullo gay, violencia callejera. Atentados, terroristas.

Falta de respeto; al rey, a las autoridades, a los padres, a los profesores, a los niños, a Dios. Etc.

 

Jesús nos enseño una parábola llamada “El buen Samaritano”.

Jesús nos enseña a tener una actitud bien diferente de lo que hoy se vive.

Parece que nuestra educación cívica  fracaso y va de mal en peor.

La Biblia; esté viejo libro, nos ofrece un código cívico. Si se respetaría, imagínese qué mundo tendríamos.

Un sólo Dios adorarás = Respeto y sumisión a Dios y todas las autoridades.

Día de reposo = Descanso físico, psicológico y mental. Respetar el día de descanso o darse momento de respiro espiritual sana el estrés, la codicia,  el mal genio. Además da sabiduría, inteligencia y dominio propio.

Honrarás a tu padre y a tu madre = Armonía familiar y respeto mutuo. ¡Qué vergüenza! Cuando un miembro de la familia es encarcelado por uno de los delitos anteriormente citados.

No matarás = No más insultos (Con la lengua se empieza las guerras), no más violencia.

En cambio podríamos vivir con; gozo, paz, alegría, tranquilidad.

No adulterarás = Stop al divorcio, a la violencia domestica, al abandono de los niños y los dramas de las separaciones.

No mentirás = Sería tan divino un mundo sin mentiras que incluso es difícil imaginárselo. Un mundo sin fantasmas. Un mundo político, no corrupto, sincero, íntegro.

No codiciarás = Final de los robos, de la violencia, del adulterio, de la mentira, de la vanidad.

La vanidad encierra todo lo mencionado anteriormente.

 

Se acerca las fiestas de navidad. ¿Dónde y con quién las pasaremos? ¿En familia?

No hacemos del mundo, lo que podríamos hacer de Él. Dios hizo en la tierra el “Jardín de Edén” nosotros, los hombres, lo destruimos todo. No solamente el mundo, sino nuestras relaciones humanas y animales.

Imagínese lo que ocurriría si volveríamos a los consejos de Dios. Ya la mayoría de la gente dejaría de odiar estas fiestas. Muchos no amán estas fiestas, porque nos enseña que estamos fracasando, en nuestro sistema educativo familiar. Las familias se separan y las relaciones familiares son malas porque no hay atención desinteresada los unos por los otros. No hay, y, no fomentamos las relaciones amorosas. (Acuérdese del buen samaritano). Ahora, los inválidos (disminuidos físicos) nos dan lástima. Los pobres que mueren de hambre, nos dan penas. Son sentimientos sin amor, sino estaríamos llenos de compasión por ellos. Cómo Jesús lo era con nosotros. El Samaritano tuvo compasión por el mal afortunado.

 

Cuando Dios no está en el centro de nuestras vidas, se pierde el atractivo de la familia, y se destruyen.

 

Restaurar las familias destruidas.

1º/ Hay que orar en familia.

Y para disciplinarse a la oración, existe la iglesia.

La iglesia, es la casa de oración, de clamor,  de intercesión y de comunión confraternal.

No luches sol/a contra las fuerzas invisible. Únete a nosotros.

Debemos disciplinarnos a ir a la iglesia a aprender a orar. Es uno de los propósitos fundamentales de la iglesia. Pero, si después de haber aprendido a orar no oramos en familia, no nos servirá de nada. Porque nos habremos convertidos en religiosos.

 

El éxito está en aplicar lo aprendido, no en conocerlo.

  

2º/La familia se construye.

 No se levanta una casa sin planos, tampoco se mantiene una familia unida, solida si no hay una buena estructura bien planificada.

No nacen los niños así al antojo de la natura. Planificamos nuestra familia y si económicamente no podemos tener más de siete hijos, pues no tenemos el octavo.

Como padres, es nuestro deber enseñar a nuestros hijos a discernir entre el bien y el mal.

Es nuestro deber enseñarles que ellos deberán asumir las consecuencias de sus actos.

 

Ilustración:

Desde pequeño José a siempre pegado a su hermanita María y le mandaba a punta pie que ordenase su cuarto.

José siempre jugó con las muñecas de su hermana y se vistió con su ropa.

José desde los doce, le gusto fumar marihuana con su prima.

José, desde pequeño,  cada vez que veía un animal le hacía sufrir. José, nunca tuvo pudor, etc.

Nosotros, nunca no le hemos enseñado que estás cosas no son buenas y no se deben hacer.

Debemos enseñar a nuestros hijos a discernir entre el bien y el mal.

¿Cuándo? En la mesa por ejemplo, comiendo, naturalmente, dialogando. ¡Desconectad la televisión!

 

3º/ Apoyando a sus hijos.

Económicamente. (Jesucristo te ruega cambiar el precio de tu cerveza [de tu vicio] por una entrada a la piscina.

Con su presencia. (El mejor regalo para tu hijo y nosotros es tu presencia). No impresiones a tu hijo, ni tu hermano.

Ayudándole en sus proyectos. (Dios Padre es el alfarero) Padres descubramos los talentos de nuestros hijos.

Dedicándole tiempo. (Jesús dedicaba tiempo a los niños). Juega con tus hijos. Trabaja con tus hijos.

Usted debe llenar el vacío de su hijo con su sabiduría, etc.

 

Conclusión:

Pensamos que los problemas de marginación social se podrían reducir con una educación adecuada de los jóvenes. (Amén).

Pensamos que muchos de los delitos podrían evitarse si habría más contactos familiares.

(Amén).

Y que los delitos son  fomentados por una falta de educación.

(Amén, estáis de acuerdo).

Pensamos que la mayoría de los padres no son conscientes de la importancia de su papel educativo en la familia y de su responsabilidad.

Los padres se hacen a base de experiencia, positiva y negativa. Pero los padres pueden decidir estar preparados a confrontarse con los adolescentes, el mundo moderno y su decadencia.

(Amén, decimos; así sea ¿no?).

 

Jehová Dios nuestro Padre nos enseña a través de las historias de la biblia su experiencia educativa.

La iglesia, la casa de Dios es el mejor lugar para aprender principios básicos de convivencia. (Hch 2.42)

La iglesia ayuda a las familias a estar unidas. (Enseñamos; Tolerancia, perdón, comprensión, amor, esperanza.)

La iglesia proporciona remedios para sanar y subsanar las familias destruidas. (Con las predicas y la convivencia).

La iglesia es un reflejo de tu casa. Medita si eres un miembro activo en ella o si eres un mueble. (La pasividad).

La iglesia somos todos nosotros y deseamos estar unidos como una gran familia.

 

Esta navidad puede ser una navidad diferente.

Una navidad llena de alegría. No de tristeza, de soledad y aburrimientos.

Unas fiestas; Sin alcohol, sin mascara, sin grandes atavíos. Pero, una navidad en una familia de amor.

Una navidad que nos permita disfrutar de la familia y al mismo tiempo que sean relaciones educativas.

La iglesia, deseamos estar juntos en armonía disfrutando la celebración del nacimiento de nuestro Salvador y redentor Jesucristo de Nazaret.

Quedas invitados ¿Vendrás o no? Tú decides.

  

Bosquejo del pastor René.

 

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