La navidad de los reyes magos

L a navidad de los reyes magos

Hoy día, por las fiestas navideñas hay intercambios de regalos. Uno puede escoger su fecha preferida, o papa Noel, o santa Claus, o los reyes magos, o final de año. Pero en el tiempo de Jesús, no era así.

Las tradiciones, a menudo, nos alejan mucho de la verdadera historia y de lo que debemos aprender de ella. Los reyes primeramente no eran reyes. Si no magos es decir sabios. Así nos enseña la Biblia (Mt 2.1) No sabemos quiénes  eran, ni como se llamaban (la Biblia no nos lo enseña). De todas formas no es muy interesante. Lo que nos importa es la lección que podemos aprender de este hecho verídico.

 

Primeramente los magos viajaron de lejos para ADORAR al rey de los judíos.

Hoy día es fácil acercarse al Espíritu Santo de Dios porque está omnipresente. Pero, ¡Qué difícil es adorarle! ¿Qué es adorar? Adorar es Amar profundamente. Adorar es considerar agradable. Dios es adorable porque inspira admiración, simpatía y cariño, por sus cualidades positivas.

 

NO sabemos adorar al que decimos ser nuestro Rey y nuestro Dios. También, siempre hay excusas para no venir en su presencia.

          La iglesia es demasiado lejos.

          El horario no me conviene para nada. (por eso llego tarde). Etc.

          No tengo tiempo para entrar en su presencia.

Dios quiere que adoremos  al “rey de los judíos”. Dios dio sabiduría a los magos para que pudieran comprender que la estrella que brillaba más que todas, les llevaría al lugar de ADORACIÓN. A los pastores (Lc 2.9) que no tenían el conocimiento de los sabios, se les apareció un ángel para advertirles del acontecimiento. Dios quiere que todos ADOREMOS al Cristo de la gloria.

 

Los sabios al ver la estrella se regocijaron con muy gran gozo (Mt 2.10) y se fueron para ir a dorarle. Nosotros, muchas veces,  no venimos a la iglesia para ADORAR a nuestro salvador, sino por rutina.

Debemos cambiar está actitud y venir a Él (a la iglesia) con la certeza de encontrarnos con Él. Él está aquí.

Los pastores tuvieron miedo de la aparición del ángel. Pero, fueron apresuradamente a ver, por curiosidad (Lc.2.15), el acontecimiento. ¿Y tú? ¿Con qué espíritu vienes a la iglesia? Gozoso para adorar a tu Salvador, o porque te incitan a venir uno u otro. La iglesia, no es el objeto de adoración. Si no, la estrella que te puede llevar a los pies de Jesús.

 

Los reyes además del esfuerzo del largo viaje, trajeron unos presentes valiosos. Los pastores las manos vacías. ¿Y tú? ¿Qué presente tienes para tu Dios?

 

Oro.

Los magos trajeron oro. El oro era uno de los presente de los sabios.

¿Qué regalo traes a tu rey?

          Una buena ofrenda.

          Tu diezmo.

          Un sometimiento a su reino. Para Dios, es recibir oro cuando le dices: Que tu reino venga y que actúas en consecuencia.

 

Incienso.

Los sabios trajeron incienso a Jesús. Note bien, que todos los presentes eran para Jesús no para sus papas. El incienso se hace con resina de árboles y se consumía (quemaba) poco a poco. Esté perfumó era un símbolo oración y de adoración a Dios. Los sabios, al traer incienso a Jesús, reconocían su deidad.

¿Y nosotros? ¿Sabemos ofrecer incienso a nuestro Dios?

          Oración de adoración.

          Oración de intercesión.

          Oración meditativas o de clamor.

Jesús, el rey de gloria volverá. Él nos lo prometió. La iglesia, es el lugar donde se debe quemar el incienso. Olor agradable a Dios. Si no fuera así. Salomón no hubiera construido un templo para Dios. Dios está en todas partes, pero le agrada ver sus hijos reunidos adorándole.

  

Mirra.

Los sabios trajeron mirra al cordero de Dios.

La mirra procede también de los arboles. Desprende un olor muy fuerte. Se usaba para poner sobre los cuerpos de los difuntos. Declarando por esté acto que Jesús había nacido para morir.

Desde Adán, nosotros nacimos en el pecado y para obtener la vida eterna es necesario morir a los deseos carnales y mundanos con los cuales nosotros nacimos.

Y nosotros, ¿Sabemos ofrecer mirra al cordero de Dios?

Nuestra mirra, son nuestras lágrimas derramadas cuando luchamos contra el viejo hombre que vive en nosotros. Son las lágrimas que entregamos en señal de victoria para nuestro Salvador.

 

Hoy, no sé cómo has venido a encontrarte con tu Salvador o con la actitud de los pastores. Las manos vacías o con el espíritu de los sabios. Puedes decidir adorar a tu Rey entregándole una ofrenda de corazón. Puedes decidir adorar a tu Dios ofreciéndole unas oraciones fervientes. Puedes decidir adorar al cordero de Dios entregándole lágrimas de arrepentir por tus pecados.

 

Estos tres presentes son valiosos para tu Dios. Navidad, es la fiesta del nacimiento del Salvador. Si no sabes cómo, ni puedes entregarle estos tres presentes es el momento de pedírselo. Haz nacer en ti el niño Jesús.

 

 

Bosquejo del pastor René.

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